A veces la rutina, las opiniones de los demás o las mismas presiones del día a día hacen que el camino se empiece a distorsionar, y sin darte cuenta, te empiezas a olvidar de quién eres y de hacia dónde vas.
Hace poco meditaba en un pasaje que todos nos sabemos casi de memoria, pero que cuando lo lees con el corazón, te desarma por completo. Está en el Salmo 23:4 y 6 NTV y dice esto:
“...Tu vara y tu cayado me infunden aliento. Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor viviré por siempre”.
Me encanta la imagen del cayado del pastor. En el lenguaje de las ovejas, el cayado no es para lastimar, es para proteger y guiar a su rebaño. Y el salmista dice algo hermoso: “Con tu vara y tu cayado me infundes aliento”. Para mí, ese aliento significa una sola cosa: me hace regresar al origen.
Cuando el rumbo en mi vida quiere distorsionarse, cuando me gana la ansiedad o el desánimo, Dios usa su cayado de amor para redireccionarme y recordarme quién soy. Me recuerda de dónde me sacó, quién es mi Padre y cuál es mi verdadera identidad.
Y el cierre del Salmo es la promesa más espectacular que podemos tener:
“Tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días... y en la casa del Señor viviré por siempre”.
¿Por qué el salmista insiste tanto con habitar en la casa de Dios? Porque conoce Su casa y desea estar ahí. La casa del Señor no es un edificio frío y solitario; es el lugar donde hay refugio, donde el ruido del día se apaga, donde el amor no se agota y donde estamos seguros.
Cuando conoces lo bien que se vive en los brazos de tu Padre, ya no te acomoda ningún otro lugar.
Si hoy sientes que el panorama está borroso y que estás perdiendo el enfoque, déjate guiar. Permite que sea Dios quien te infunda hoy nuevo aliento, te regrese al origen y te recuerde quién eres.
Su amor inagotable y Su fidelidad están firmes a tu lado hoy y cada día de tu vida, porque Él nunca falla a sus promesas. Solo tienes que descansar en Su presencia y volver a casa.
-Arcelia Rubí Pantoja


















