En nuestro diario vivir generalmente hacemos planes, planes más cotidianos como, por ejemplo: planeo que voy a vestir en cierta ocasión, o si tengo una invitación quizá planeo la hora en que me voy a retirar, o hago mi plan del día si tengo que salir y hacer ciertas diligencias, en que orden voy a hacerlas etc. Ese tipo de planes.
Pues en la Biblia encontramos un personaje llamado Zaqueo, era un rico cobrador de impuestos y había escuchado de Jesús, hizo un plan porque quería verlo pasar, quizá tenía curiosidad. Pero era bajito, así que se subió a una higuera sicómoro para lograr su objetivo de verlo y ya, con eso estaba conforme.
Lucas 19: 5-10
Cuando Jesús pasó, miró a Zaqueo y lo llamó por su nombre: «¡Zaqueo! —le dijo—. ¡Baja enseguida! Debo hospedarme hoy en tu casa». Zaqueo bajó rápidamente y, lleno de entusiasmo y alegría, llevó a Jesús a su casa; pero la gente estaba disgustada, y murmuraba: «Fue a hospedarse en la casa de un pecador de mala fama». Mientras tanto, Zaqueo se puso de pie delante del Señor y dijo: —Señor, daré la mitad de mi riqueza a los pobres y, si estafé a alguien con sus impuestos, le devolveré cuatro veces más. Jesús respondió: —La salvación ha venido hoy a esta casa, porque este hombre ha demostrado ser un verdadero hijo de Abraham. Pues el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar a los que están perdidos.
El plan de Zaqueo era verlo pasar, pero Jesús tenía otro plan.
Ya he comentado antes que, cuando fui a una reunión cristiana por primera vez, lo hice para salir del compromiso además de que tenía curiosidad de saber por qué ese chico, quien ahora es mi esposo, y me había estado invitando muy insistente, se pasaba los domingos en ese lugar.
Casi casi me sentí como Zaqueo, yo un plan, el de ver “de lejitos” como era esa reunión, que hacían ahí, etc. Pero Jesús tenía otro plan. Jesús cambió completamente mi plan por el suyo, me encontró en esa reunión. Intervino dulcemente ese día para cambiar mi vida.
Es Jesús quien tiene el plan adecuado, en el momento adecuado y si lo dejamos actuar, cambia nuestra vida.
Decía que Zaqueo era rechazado, quizá por su estatura con ciertos complejos o etiquetas impuestas o autoimpuestas, sin embargo, Jesús lo identificó por nombre.
Así que Jesús también es quien elige a los menos probables, según la lógica humana.
Jesús lo aceptó y lo llamó por nombre porque ya lo conocía. Jesús rompió esos paradigmas con los que vivía respecto a sí mismo y el rechazo de la sociedad. Y eso también hace en tu vida, te conoce por nombre y no por etiquetas puestas por otros, te dio una identidad de aceptado.
Jesús no le señaló lo que hacía mal, no le condenó ni le enumeró sus fallas y eso mismo hace hoy en tu vida y además su plan perfecto incluye tener esa relación tan cercana e íntima que “se queda en tu casa”. Es decir, en tu vida, tú eres su casa.
Cuando Zaqueo abrió la puerta de su casa a Jesús, su vida cambió. Y no solo su vida, dice el pasaje de Lucas que la salvación llegó a su casa, es decir, su familia también vivió ese cambio. La decisión de Zaqueo cambió la dinámica familiar, porque le abrieron la puerta a la VERDAD.
Que tu plan se someta a Su plan y la Verdad inunde no solo tu vida, sino tu mente, tu casa, tu entorno, porque tal como está escrito; la verdad te hace libre. Te hace libre de etiquetas que otros te pusieron, te hace libre de vivir en el error y no cumplir tu propósito, te hace libre de no vivir tu identidad de hijo acepto, te hace libre de rechazo…solo Él te hace verdaderamente libre para que seas su colaborador y lo representes como Él lo merece, de acuerdo a Su carácter y propósito siendo expresados a través de tu forma de vivir.
- Eugenia Flores

