A quién le ha pasado que planeó algo y no salió como lo esperaba. A mí me ha pasado y la verdad no se siente nada bien.
Recuerdo cuando me reprobaron en mi examen de conducir en Alemania… ¡Fue terrible! Y es que, justo un día antes del examen, discutí con la señora instructora y eso me aumentó la presión el día del examen y pues no aprobé.
Me sentí fatal, no quería que nadie se enterara. Me sentí culpable, frustrada y enojada, porque había planeado algo y no salió de acuerdo a mi plan. Sentí fracaso. Pero al hacer mi devocional, leí el evangelio de Mateo.
Mat 20:1-7 (TLA)
En el reino de Dios sucede algo parecido a lo que pasó en una viña. El dueño salió muy de mañana a contratar hombres para que trabajaran en ella. Se puso de acuerdo con los trabajadores para pagarles el salario de un día completo; y los envió a trabajar. Como a las nueve de la mañana, el dueño volvió a salir, y en la plaza encontró a varios hombres que estaban desocupados.
Les dijo: “Vayan a trabajar a mi viña, y les pagaré un salario justo.” Los hombres aceptaron y fueron a trabajar. Como a las doce del día, el dueño volvió a hacer lo mismo; y salió otra vez a las tres de la tarde. Ya eran las cinco de la tarde cuando el dueño fue de nuevo a la plaza, y vio a otros hombres desocupados.
Entonces les preguntó: “¿Por qué han estado ahí todo el día sin hacer nada?”» Ellos le contestaron: “¡Porque nadie nos ha dado trabajo!”» El dueño les dijo: “Vayan a trabajar a mi terreno.”
Aquí se refiere a varios hombres que planearon salir a conseguir un trabajo, y cuando se presentó alguien buscando trabajadores, pensaron que esa era su oportunidad, pero fueron elegidos solo algunos, y más tarde pasó lo mismo, y otra vez…hubo un
grupo de ellos que 4 veces fueron rechazados, y hasta la quinta oportunidad fueron contratados.
Quizá sintieron frustración, enojo, tristeza, fracaso; pero, aun así, se quedaron en la plaza, permanecieron, no se rindieron. Eligieron ser perseverantes.
Lo más fácil es rendirse. Alejarnos frustrados y enojados. Lo difícil es permanecer, con la visión puesta en otra oportunidad. Todos hemos enfrentado situaciones difíciles en diferentes áreas: tal vez en el trabajo, quizá en relación con los hijos, problemas con el esposo o esposa, o en la escuela.
Quizá tú estás pasando por alguna situación que te tiene frustrado y tal vez pienses que ya se han pasado las mejores “horas”, las mejores etapas, los mejores momentos para solucionar esa situación, o bien para emprender algo en tu vida; ya sea un negocio, aprender algo nuevo, desarrollar tus talentos en las artes, etc. pero si perseveras y crees lo que Dios te ha dicho, vas a poder ver esa nueva oportunidad.
Dice en Lamentaciones 3:23 que “Sus misericordias son nuevas cada mañana”, entonces no hay excusa para no perseverar porque cada día es una nueva oportunidad de mejorar, de crecer y avanzar en el propósito; días no favorables habrá, pero tenemos al Espíritu Santo y cada recurso que ya nos ha dado para establecer el reino en nuestra mente y vencer frustraciones.
Algo muy saludable que necesitamos hacer es analizar lo que no está funcionando, aprender las lecciones que nos dejan esas situaciones, y mejorar o de plano cambiar, y seguir adelante. En mi caso, tuve que cambiar mis reacciones y aunque ya no tuve tiempo de volver a tomar el curso y presentar nuevamente el examen, me di cuenta que mi reacción no fue la correcta.
Te invito a no desanimarte cuando las cosas no caminan como quisieras y a que tomes las lecciones que cada situación deja. Sé que es muy fácil abrumarnos por lo que no marcha como queremos, y que esto de analizar las cosas no se da a la primera, pero recuerda que no estás solo, siempre que lo requieras puedes contar con la guía y fortaleza de tu Papá.
Y por encima de todo, agradécele a él por la oportunidad de aprender y que, no importando las circunstancias, él sigue siendo el Padre que te ama, que tu valor no consiste en logros o validaciones externas, tu verdadero valor está en él y que tu felicidad y tranquilidad no depende de que todo resulte como tú lo planeaste, sino del plan y propósito eterno en tu vida para establecer el reino en ti y tu entorno, no hay más, ya que si avanzas en esto tu vida será plena. Que, con Dios, tenemos oportunidades para crecer y mejorar cada día, porque cada día sus misericordias son nuevas.
- Eugenia Flores
