Seguramente han escuchado esa frase de que "uno es de donde viene" o que "estamos destinados a repetir la historia de nuestra familia". Si tu papá era de cierta forma, tú serás igual. Si vienes de un lugar o una familia sencilla, pues hasta ahí llegas.
Pero hoy quiero que hablemos de Saúl. Antes de ser el primer rey de una nación, Saúl era un tipo común y corriente. En 1 Samuel 9:3 dice que andaba buscando unos burros perdidos de su papá. Su "procedencia" era esa: el hijo de Cis, un muchacho de campo haciendo mandados familiares.
Muchas veces nos definimos por nuestro apellido, por lo que tenemos o no, o por los errores de nuestros padres. Pero esta historia nos dice algo clave: Dios no mira tu árbol genealógico para decidir qué va a hacer contigo. Tu origen no es tu destino.
Hay una frase en el capítulo 10 que me encantó y quiero que leamos: "Dios le dio un nuevo corazón…” 1 Samuel 10:9
Todos nacemos con un "kit de fábrica": el diseño que Dios puso en nosotros. Pero a veces ese propósito está dormido, como esa aplicación en el celular que nunca has abierto. El propósito es aquello para lo que fuiste creado, tu verdadera esencia.
Saúl no fue elegido por echarle ganas; algo cambió dentro de él. El texto dice que el Espíritu de Dios vino con poder. Cuando conectas con tu propósito original, no importa si antes eras el que buscaba burros o el que nadie tomaba en serio; lo que Dios puso en ti se tiene que manifestar. Es una fuerza natural, como una semilla que rompe el pavimento porque tiene que convertirse en árbol.
¿Has visto esos tiktoks que dicen que cuando pase algo "habrá señales"? Pues es real, cuando tú empiezas a caminar en aquello para lo que fuiste diseñado, todo a tu alrededor empieza a reaccionar dando señales que dicen: algo está pasando.
Saúl empezó a profetizar, a hablar con una sabiduría y una pasión que no eran suyas. Y aquí viene una parte interesante: la reacción de los que están a tu alrededor, esa es una señal.
El verso 11 dice que los que lo conocían se quedaron con la boca abierta: “¿Qué? ¿Hasta Saúl es profeta? ¿Cómo el hijo de Cis terminó así?”.
La primera señal de que estás cambiando es que a la gente que te conoce de siempre no le cuadran las cuentas. Te preguntan: "¿Qué te pasó? ¿Tú no eras así? ¿Qué te tiene tan cambiado?, etc. Es ese asombro de los demás el que confirma que lo que está pasando en ti no es algo fingido, es algo real.
Si la gente se sorprende de tu nueva paz, de tu nueva seguridad, de tu alegría o de tu talento que antes estaba oculto, ¡felicidades! Son las señales de que tu propósito está saliendo a la luz.
No importa de dónde vengas ni qué diga la gente de tu pasado o de tu familia. Tú tienes un diseño original dado por Dios. Llegará un momento y quizás sea hoy en que ese "nuevo corazón" se activará. No te asustes si la gente se sorprende o si te dicen "¿A poco tú?". Simplemente son señales de que finalmente te estás convirtiendo en la persona que siempre debiste ser.








