EDIFICADOS Y PROSPERADOS DE ACUERDO A SU DISEÑO.

Estamos en una época en la cual se han hecho más evidentes filosofías conocidas como el arte de vivir o el cultivo de sí mismo; el existencialismo, el humanismo, el individualismo, etc. 

Estas filosofías se basan en la independencia del ser humano de Dios; el existencialismo, por ejemplo, postula que no tenemos un propósito predeterminado y que cada uno lo elige.

Todo ser humano nace con un propósito, y nadie lo conoce mejor, más que Dios; y conocernos a nosotros mismos solo lo podemos hacer a través de nuestro creador.

Él, como nuestro diseñador y creador nos conoce perfectamente; conoce el potencial, funciones y necesidades de cada uno de nosotros.

Así que, para poder prosperar en la vida, en nuestro trabajo y que nuestros esfuerzos y planes tengan éxito, requerimos de Su guía, de Su consejo y sabiduría, porque si, es verdad que nos toca hacer, nos toca trabajar y forjar, pero no apartados de nuestro Creador.

1 Reyes 6: 11-14 (RV) Y vino palabra del Señor a Salomón, diciendo: Con relación a esta casa que tú edificas, si anduvieres en mis estatutos e hicieres mis decretos, y guardares todos mis mandamientos andando en ellos, yo cumpliré contigo mi palabra que hablé a David tu padre; y habitaré en ella en medio de los hijos de Israel, y no dejaré a mi pueblo Israel. Así, pues, Salomón labró la casa y la terminó. 

El contexto de este pasaje es acerca de la construcción del templo, el rey David le dio los planos a su hijo Salomón (esto se nos dice en 1 Crónicas 28:11-12 ) nos habla también de la promesa de Dios a David de habitar en medio de su pueblo.

Cuando hacemos planes, empezamos algún proyecto o entramos en alguna nueva etapa de la vida, el anhelo de nuestro corazón es que todo sea próspero, es decir, que todo marche bien, y Dios, como nuestro Padre, anhela que prosperemos, que crezcamos, que vivamos plenamente y, es tan grande su amor, que nos recuerda que él habitará, es decir, nos acompañará, nos guiará y llevará por buen camino si nos mantenemos alineados a sus principios. 

No podemos funcionar y vivir plenamente en nuestro propósito y diseño alejados de nuestro Creador.

Es necesario ser intencionales y buscar a Dios en cada aspecto, en cada momento, en cada etapa de la vida; en nuestras relaciones, trabajo, negocios; que le presentemos cada plan, cada proyecto y aún cada anhelo y sueño que tengamos. 

Hacerlo y estar dispuesto a alinearnos a los principios del reino, nos llevará a plenitud, tranquilidad y prosperidad.

Salomón ya era el rey, muy acaudalado, muy conocido, sabio. Y empezó un proyecto: una edificación y, estando en este proceso Dios le dice “si anduvieres en mis estatutos e hicieres mis decretos, y guardares todos mis mandamientos andando en ellos, yo cumpliré contigo mi palabra que hablé a David tu padre…”

Dios había dado una promesa a David, mas esta promesa tenía solo una pequeña cláusula: obediencia a él y entonces Dios mismo habitaría en esa casa.

Te imaginas que en tu casa, y no me refiero al edificio físico, sino en tu hogar, en medio de tu familia, en tus negocios, en tu escuela, en tus hijos, habitará Dios mismo, él como el eje central de todo tu quehacer.

Esto es lo que Dios anhela porque te ama. Él quiere habitar contigo, él desea lo mejor para ti y esto es vivir de acuerdo a su Palabra, dejando que en nuestro corazón sean grabadas estas instrucciones de vida, y de vida en abundancia: abundancia de paz, de gozo, de armonía, de prosperidad, de planes y proyectos que nos llevan al cumplimiento de nuestro propósito.

Da un paso adelante y atrévete a pedirle a Dios que habite contigo, que te guíe en todo momento, y más aún, anímate, atrévete a comprometerte con él, porque Él está más que comprometido contigo y cumple Su palabra.

  • Eugenia Flores.