Cuando estaba en la época de estudiante, particularmente en tercer año de secundaria, me dio por jugar basquetbol. Era una entusiasta de ese juego, o quizá me tenía en muy alta estima —que no “alta de estatura”—, pero yo me anoté, y lo más raro es que me aceptaron. Yo creo que estaban cortos de jugadoras.
Empecé los entrenamientos y, al poco tiempo, me di cuenta de que no es asunto leve; seguí entrenando y mi propósito en ese momento era lograr un lugar en el equipo titular, pero me estaba frustrando y desanimando, y a punto de renunciar porque no lo lograba. El entrenador me dijo: —Si quieres cumplir tu propósito, necesitas mejorar, debes subir tu estándar, y yo te voy a enseñar—.
Lo hice, seguí las instrucciones del entrenador y logré estar en el equipo titular; aunque por poco tiempo, ya que terminó el curso y yo la secundaria, y cambié de escuela.
Pero esto en particular se me vino a la mente cuando leí este pasaje:
Génesis 28:1-2 RVC
Entonces Isaac llamó a Jacob, y lo bendijo. Además, le ordenó: «No tomes como mujer a ninguna cananea. Levántate y vete a Padán Aram, a casa de Betuel, tu abuelo materno, y toma allí por mujer a una de las hijas de Labán, el hermano de tu madre».
Dios tenía un propósito con Jacob. Éste recibió la bendición de su padre Isaac, y cuando Jacob iba a huir de su hermano, Isaac lo llama y le dice lo que leemos en el capítulo 28:1-2.
Quiero resaltar algunas frases y palabras:
Versículo 1 —le ordenó: «No tomes como mujer a ninguna cananea».
La palabra cananeo hace referencia a todo lo que está fuera del orden de Dios. Tiene que ver con confusión y con dejarse llevar por la carne o los sentidos.
Versículo 2 —Levántate y vete a Padán Aram.
La palabra Padán Aram hace referencia a mejorar el estándar operativo: abandonar el antiguo patrón de ejecución y elevar el nivel.
También Padán Aram significa "tierra de mi nacimiento".
Con esto en mente, y resaltando que cada uno tenemos un propósito que cumplir, es necesario:
Atender al llamado de Dios; porque en Su llamado está la bendición, o sea, la bendición de Dios es eso que provoca, que nos impulsa, que nos capacita para ser productivos.
Saber seguir instrucciones. Dios te llama, pero también te capacita y te da la instrucción precisa.
Elevar el estándar. Si tú has comprendido y te has comprometido a cumplir tu propósito, es necesario elevar tu estándar operativo. Sube tu nivel de autoexigencia, sal de tu zona cómoda y deja tu antiguo patrón de ejecución: en tus negocios haz mejoras; en tu familia, mejora la comunicación y las relaciones; en tu carácter, deja hábitos que no te convienen o mejora los buenos que ya tienes. Todo es perfectible; tú y yo somos perfectibles. Elevemos nuestro estándar operativo.
Ser coherente. Que mi conducta sea coherente con la naturaleza y ciudadanía que ahora tengo como hijo de Dios. El Reino es la tierra de mi nacimiento y, por lo tanto, Su cultura debe ser mi cultura.
Atrévete a subir tu estándar y sigue las instrucciones del Padre. Seguramente lograrás tu propósito.
- Eugenia Flores
