ALÍSTATE

Recuerdo perfectamente mis clases de diseño de reactores en la escuela de Ingeniería Química, sí que las recuerdo porque me eran un quebradero de cabeza y me preguntaba: ¿cuándo lo llegaré a ocupar?


Hoy, y con mis actividades presentes, la respuesta a esa pregunta es no, no lo ocupo. Pero eso no quiere decir que adquirir el conocimiento fue inútil, jamás. Es verdad que todo conocimiento enriquece y que es importante prepararnos continuamente.
Hay una frase que reza: “La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de rehusarse a adquirirlos.”


Y esto me lleva a este pasaje:
Lucas 12:35-37 NBV
»Estén siempre listos, con la ropa bien ajustada (ceñirse los lomos) y la lámpara encendida, 36 como los sirvientes que esperan a que su señor regrese de un banquete de bodas, para abrirle la puerta en el momento en que él llegue y toque.
37 Dichosos los sirvientes a los que su señor encuentre atentos a su llegada. Les aseguro que se ajustará la ropa, hará que los sirvientes se sienten a la mesa y él mismo se pondrá a servirles.

De aquí resalto lo siguiente:
Estén siempre listos. Esto no es simple teoría, no es “quizá algún día se ocupe”. La realidad es que hay que estar listos y prepararnos continuamente porque el trabajo es hoy, el trabajo como colaboradores del Reino es hoy. 

En una conferencia de Isabel Contreras, ella dice: “Invierte en tus dones y talentos”. Invertir es ocupar tiempo y recursos, es una preparación y disposición continua. Estar siempre listos es como si Dios te dijera: “No te duermas en tus laureles” y prepárate, despierta, alístate.

Sigue estudiando, tal vez algún idioma, algún instrumento, algún oficio. Además de que en Actúa hay muchos recursos para continuar con esa preparación y alistamiento para el trabajo y cumplimiento del propósito eterno.

Ceñirse los lomos = ropa bien ajustada. Esto significa, en sentido literal, ajustar la ropa con un cinturón para facilitar la acción física, liberando las piernas para caminar, correr o trabajar.


Así que, de acuerdo a esto, para ser efectivo, para caminar con libertad, tienes que quitar aquello que te está estorbando o impidiendo avanzar con seguridad y firmeza para ejercer la función, llamado o propósito que Dios te ha dado. Es necesario un cambio de mentalidad, tomar decisión y compromiso con Él y con el corporativo, y estar dispuesto a dar el extra.

Lámparas encendidas. Una lámpara encendida es una lámpara que da luz, que brilla; y esto es el carácter de Cristo, porque Él es la luz y la verdad. Su carácter tiene que formarse y verse en ti y en todo tu hacer. Necesitas cuidar de esa luz con la comunión con el Espíritu Santo, para que esa luz que está brillando ya en tu vida, nada la opaque.


Ahora, una lámpara que está encendida ejerce, por decirlo así, dominio sobre la oscuridad: la luz prevalece sobre la oscuridad.

Veamos:
2 Crónicas 21:7 NTV
“…porque había hecho un pacto con David y le había prometido que sus descendientes seguirían gobernando, brillando como una lámpara por siempre”.

Mantener la lámpara encendida me habla también de gobierno; es el llamado y autoridad que se nos ha dado para ejercer dominio o gobierno de acuerdo al propósito de Dios. 

Ahora bien, me gustaría que reflexiones y te preguntes:
¿Hay dominio en mi carácter?, es decir, ¿está la lámpara plenamente encendida? ¿Aún tengo rencores?, ¿hay algún temor que quiere apagar u opacar esa lámpara?, ¿o hay pensamientos intrusivos que me roban la paz?

¿Reconozco y ejerzo la autoridad que Dios me ha dado para prevalecer en medio de la influencia del sistema lleno de ideologías que se oponen a los principios del Reino?
¿Estoy extendiendo el Reino al ejercer gobierno?

El poder de la Palabra que transforma y la comunión con el Espíritu hacen que la Luz prevalezca en todo aspecto y circunstancia.

Ahora vamos adelante:

 2 Crónicas 21:37

“Dichosos los sirvientes a los que su señor encuentre atentos a su llegada. Les aseguro que se ajustará la ropa, hará que los sirvientes se sienten a la mesa y él mismo se pondrá a servirles.”

Este verso me hace referencia a lo que Jesús ya ha dispuesto para ti y para mí. Ha dispuesto su vida misma, recursos ilimitados cuando nos alineamos y comprometemos con Él y su propósito.

¡Qué alegría tan grande es trabajar con Él, listos y atentos a su llamada! Y que en tu vida y en la mía, Él sea formado y visto, que Él brille y, además, por su gracia, disfrutemos de todo lo que ya nos ha dejado dispuesto.

- Eugenia Flores